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Carta a Eduardo Escobar

Mi buen hermano Eduardo:

Hoy he terminado la redacción de mi infierno: Providencia. Mañana sale rumbo a Plaza y Janés a ver si lo bendicen y lo empastan para el mundo. Todo dependerá de algún mal lector asalariado de altas vanidades mentales. Pero la chispa recién salida del horno le llegará muy prendida, en irradiante implosión. Ya veremos qué efecto causa en las almas paralíticas y los cerebros topos de nuestra alta costura cultural. Su luz será cegadora para los que no quieren ver, resucitadora para los que están a la espera de desentumecerse el alma. Mejor no ponderar lo impensado.

Toda la vida y el amor de Angelita y yo están dados en esos 99 versículos florecidos por los dibujos angelísimos de la niña. Obra de un amor alado y encarnado, pura dádiva sin esperar más que ser luz y guía en el camino de cada uno hacia sí mismo.

Pronto reviviremos memorias.

La fatiga ya campanea a la puerta, la brutal ciudad sin cielo se hace inhabitable, destierro. Cada paso por el cemento encadena al cementerio: no conduce. Uno se tambalea como un loco ebrio por el laberinto sin salida de los callejones y los pomposos rascacielos. El hombre moderno es un enano ejecutivo (el general Caquita, como llama Angelita a uno que por azar se nos cruzó en el camino)... Como ves, la anécdota hace perder el hilo de la vida, el rumbo del camino.

Pues la ciudad nos atascó en sus callejones, nos lastima el ojo al rojo alarmante del semáforo; el zumbido de la perforadora en el vientre asfaltado nos rompe la vibración del ser como una fresa de acero escarbando horrores en la muela podrida.

La demencia del dinero y la miseria es atroz. El Ego de los poderes y las necesidades condicionantes que la civilización ha desatado van a terminar sepultando este in-mundo humano en cementerios comunales, fosas comunes, y campos concentracionarios de locura, pavura y pública desesperación.

Infinitas manifestaciones de la vida se han liberado para iniciar la defensa de la luz divina semiapagada por los confortables conformismos dominantes; uff, me contagia el pavor la mera evocación del inminente cataclismo en el que seremos los encendedores de la mecha fatalísima y liberadora que va a explosionar esta civilización pecaminosa en la mente para que sea después consumado su exterminio en los incendios purificadores de la realidad.

Providencia es nuestra nueva nave de Noé atravesando el mar muerto y el desierto del siglo para posarnos en la cima auroral del génesis naciente...

Estamos embarcados ya, hermanito, embarcados en el torbellino irreversible de la luz. El progreso es hacia el ser, porque fuera del ser no hay nada.

Y fuera de la vida sólo hay muerte. Esta fantasiosa irrealidad llamada civilización perecerá porque está pensada y maquinada y engendrada por el Ego para el poder: el poder para el Ego de los individuos o para el Ego de los Estados que son los sistemas (capitalismo, comunismo, fascismo, catolicismo, budismo, nadaísmo, maoísmo); pura mierda conceptuada, escalafón hacia la Nada, pugna violenta por el predominio de los factores materiales de la producción y el consumo: infiernos de la razón social y mercantil. Como dije en el reportaje de adiós al Nadaísmo: ya no hay que protestar ni rebelarse contra la sociedad, el gobierno, los sistemas: hay que salir de ellos. Si uno se queda luchando contra ellos, en el fondo está en lo de ellos: el poder político y los controles del alma, únicos dioses que han idolatrado desde que deificaron la razón; fetichismo de catedral y de cuartel. Nada de lo que están haciendo y pensando es para la vida. Fabricantes de pensamientos y pensadores de fábricas: he aquí una imagen tétrica de la cultura humana: civilización de muertos confortables.

Del Nadaísmo me fui, ya lo sabías desde Mitú. Libero otra vez la chispa que amenazaba encadenarme al conformismo de ser algo. Ser siempre nada para ser todo. Ya no hay que militar en nada, el movimiento es hacia la eternidad, no hacia ningún objetivo material o moral. Las metas nos alejan del camino, nos extravían. Cuando empiezas a buscar algo con interés, en ese momento lo has perdido. Nunca más nos perdamos perteneciendo a una fracción de la realidad, del pensamiento, o del tiempo. Seamos todo en el amor.

El reportaje de salida apareció con una foto del azar con Hersán que apareció en el momento del reportaje para darle un toque de queda azaroso a la noticia. Yo me resigné al inevitable escandalito que desata todo vientecito que mueve nuestros actos. Claro, ahora los enemiguitos de siempre del Nadaísmo y míos andarán fabulando más los pensamientos en el sentido de que les vendí el Nadaísmo a los santos de El Tiempo para que me hicieran un altar en la historia grande de Colombia, o cosas de poca monta en la casa de la moneda del sistema. La mierda de siempre, como sabes. Ellos nunca nos amaron, y en cada manifestación de nuestro movimiento personal o generacional encontraron o inventaron una razón negra para odiarnos y sacarnos de la historia. Esto ya lo hemos padecido en carne de experiencia, y ya nada de nadie nos halaga ni nos alarma. Dejamos de pertenecer a la historia para ser en la vida, con infinita desnudez y humildad. Puesto que ya no aspiramos a ser ni siquiera escritores, aunque escribamos cartas y libros sobre la vida y Providencia. Yo ya dejé de ser Gonzalo Arango, aunque todavía me llamen así. Y lo voy a dejar todo por el ser, por la luz: todo lo que poseo o me posee es mortal para el alma. Hay que dejarlo. Usar los instrumentos, las cosas como medios de superación, de liberación, no como eslabones de encadenamiento. La sociedad es infierno de encadenamientos infernales.

A la niña la matriculé en el kinder de la Cruz Roja para un cursito breve y suficiente de primeros auxilios en catástrofes personales o colectivas. Es para ejercer con amor en el camino cuando dejemos de vivir radicados en estos feos suburbios de miseria fantasiosa. La niña quiere ser muy real y tangible en sus dádivas... Además iremos a vivir de paso en el campo y necesitamos con la gente una comunicación más profunda que la palabra: el lenguaje de la acción amorosa desinteresada. La niña con su amor puede hacer milagros con sus plantas y estos rudimentos medicinales...

El curso termina en julio. Salimos de aquí volados a buscar aliento de sol y lluvia en la montaña de Envigado. Avisaremos con tiempo para que cuelguen la hamaca de los invitados. Luego nos iremos todos una semana a la finquita de mi hermana, en El Retiro.

Jotamario dice que se siente inconsolablemente viudo sin el Nadaísmo. Carajo con semejante alma quejándose porque se le desencantó su Piedra Filosofal que alimentaba su Ego. Hace años lo veo apagado, sin esa creatividad espléndida del apogeo nadaísta en que su luz fue guía e ignición de nuestros más violentos y puros ardores. Un rayo el hombre y se lamenta por falta de un fósforo. Que se duela más a fondo y se sienta perdido sin el Nadaísmo para que tenga que inventar de nuevo la chispa de Prometeo, y desatar otra vez el incendio con el que vamos a arrasar el antimundo.

Jota está desenterrando sus viejos cadáveres literarios para vivir de ellos en un sentido publicitario, maquillando su pasado de modernidad sin alma, huevos filosofales de plástico.

Si Jota no deja el Nadaísmo se corrompe. Eso ya no es posición, es postura e impostura. Y que quede como tabla de salvación para los jóvenes y los niños; los testadores de testamentos tenemos que seguir en la luz, no en el espejo: en la revelación y el peligro, no más trepados en la tabla de salvación de hace trece años. Qué falta de fe en la vida seguir creyendo que el Nadaísmo es la salvación. Ya hicimos la revolución: la revolución nos condujo a la evolución; y la evolución al mundo natural de las revelaciones: ¿qué más podemos pedirle a la vida, excepto un poco de pan y agua para alimentar el hambre y la sed de perfección?

Te llevaré de regalo un ejemplar empastado de Providencia. Imagínate, Din, que si lo aceptan harían una edición de cien mil ejemplares. Eso significa mucho laurel dorado y montones de papel moneda, qué miedo. Prepara tu morral para la partición del botín. Uy, este año es el peor de las vacas flacas, qué arriendos tan calvarios, y qué pan tan impagable. Voy a ver qué vendo de lo poco que quede para compartir, pues veo que a pesar de tanta luz pasamos por el túnel de la quiebra. Así me explico tu galanteo con los idealismos becerros del filósofo Manjarrés. Pobre Sócrates Onassis con su miseria millonaria. Alabado sea el arroz del puro apetito y la felicidad humilde. Llegó la niña del kinder. Besos en comunión,

Gonzalo Arango

Fuente:

Correspondencia Violada. Intermedio Editores, Santafé de Bogotá, 2000, pp. 400 - 407.

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