En vista de que todo se puso oscuro de repente
hoy no tengo ganas de ser
ni de no ser
ni siquiera una estampilla para enviarte
este poema a las estrellas
pero
te regalo este día de sol como un olivo
como un puñetazo a la desgracia
como un beso de leproso.
No olvides el tiempo, compañero:
hoy es domingo en la Frontera
la ramera trenza el ramo en el quicio
para santificar su pan
su oficio.